I
¿Adónde irás tirano, adónde irás?,
tus manos ensangrentadas, ¿dónde las esconderás?.
¿Adónde irás tirano, adónde irás?,
si el pueblo encuentra tu rastro, sus plantas has de besar.
Te esconderás en las balas, las balas vienen y van,
en la cadena que oprime, la rompe la libertad,
¿dónde empieza la cadena, donde tiene su final?,
¿cuál de los dos desde lejos el prisionero será?.
Te esconderás en los niños, a odiar les enseñarás,
no te servirá de nada, también a ti te odiarán.
Te esconderás en las sombras, el sol te delatará
y cuando salgas al sol, serás sombra y te verán.
¿Adónde irás tirano…
En el terror de las madres un refugio buscarás.
El vientre que parió un hijo, puede parir otros más.
Soltarás tus perros flacos, sin aflojar el collar,
cuidado del perro hambriento muerde y no quiere largar.
Te esconderás en la flor, en el tranquilo trigal.
La flor morirá de pena, el trigo se agitará.
Te descubrirán los hombres al gusto amargo del pan,
cuando llevarlo a sus hijos les cueste la dignidad.
¿Adónde irás tirano…
Querrás escapar de noche, ¿a qué horizonte?,
¿dónde ir que no amanezca?, la luz te perseguirá
y con las manos cruzadas, las mismas de tu impiedad
ante los ojos del pueblo, suplicante caerás.
Sentirás su voz por dentro que te dice:
tienes manchadas las manos con sangre de libertad,
deshojaste la alegría, torturaste por pensar,
sembraste el odio, la guerra y mataste por matar,
cercenaste la belleza que podía emocionar,
traicionaste a tus hermanos a la hora de luchar
por una justa manera de vivir, de trabajar.
Será la hora del pueblo que algún día llegará:
tendrás que pagar rosa a rosa, bala a bala, pan a pan-…
no se si el Dios que tanto invocas
te podría cobijar de la furia de los hombres
cansados de soportar, la injusticia, la impotencia,
por ser mansos, nada más.
Solo los que se liberan, conocen la libertad,
los que han vivido negándola siempre esclavos morirán.
En las calles las sonrisas, la flor nueva y el trigal
Las voces claras del pueblo gritarán una vez más: paz, paz, paz.
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